Ni tú, ni yo, nadie. Pero nos complementamos bien. Somos... ¿cómo decirlo? Perfectamente imperfectos.
Hoy no quiero pensar en lo que tengo enfrente, en las cosas buenas o malas que les ocurren a los demás. Por un día, sólo por un día, voy a ser egoísta. Hoy miraré lo que tengo a mi lado, la imperfección a la que amo. Eres desordenado, con mala memoria, nunca llevas reloj y el café no te sale del todo bien, pero no me importa, porque las cosas que no me salen bien, las haces tú por mí, y al revés.
Tal vez nunca te lo haya dicho, pero te quiero, te adoro y te necesito cada día más.
Soy tu segundo seguidor, te sigo, devuelves?
ResponderEliminarUn beso, desde http://paraalimentarmedetisolonecesitotuaire.blogspot.com/
Muchas gracias Dani, claro que devolveré :)
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